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Elizabeth Holmes, la multimillonaria más joven del mundo es una gurú tecnológica.

Jersey de punto, cuello alto, pantalones holgados, chaqueta de traje y la elección del negro para cada una de sus prendas. De rasgos germánicos, risueña, elegante, responsable y fuerte, destila seguridad en cada movimiento. Así es la carta de presentación de Elizabeth Holmes en los medios; una joven multimillonaria estadounidense visionaria tecnológica que podría revolucionar el sector de la salud.

Holmes dejó la universidad de Standford con solo 19 años para fundar su propia empresa en 2003. La compañía que fundó, Theranos, se dedica al desarrollo de sistemas de diagnóstico precoz, unas técnicas que, según declaraciones de la joven empresaria a la BBC "contribuyen a salvar vidas y facilitan el acceso a la salud, uno de los principales factores de sufrimiento en los Estados Unidos". Su mayor apuesta fue anunciada hace unas semanas: el lanzamiento de un nuevo método de analíticas barato, eficaz y móvil.

Holmes es la mujer más joven en ser incluida por Forbes en su lista de las personas más adineradas del país –sucedió el año pasado-, y este año forma parte de la lista TIME de las 100 personas más influyentes del mundo.

Su proyecto pretende acabar con las agujas, los tubos de muestras y las esperas por los resultados. Se trata de una innovadora propuesta que se sirve de una sola gota de sangre para detectar enfermedades y otras anomalías. El kit de pruebas, a la venta en una veintena de farmacias de la cadena Walgreens en Ohio, presenta un aspecto muy similar al que usan los diabéticos y en breve se distribuirá por otros 8.200 centros.

La visión de esta millonaria, que ya ha sido comparada con empresarios de la talla de Steve Jobs –especialmente por su indumentaria- y Bill Gates –él quería llevar un ordenador a cada escritorio y ella una analítica a toda farmacia-, ha suscitado cierta polémica. Algunos expertos ponen en duda que el método extraiga la suficiente cantidad de sangre para un análisis fiable, mientras que otros ven la posibilidad de que el sistema de Holmes constituya el punto de partida para poner patas arriba el sistema de salud norteamericano (y sus intereses).

Theranos cuenta hoy, entre otros, con el mismo inversor que impulsó Hotmail y Skype: la entidad de capital riesgo Draper Fisher Jurvetson. La plantilla de los laboratorios ha aumentado hasta los 500 trabajadores.

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